Efectos del COVID-19 ennlas residencias para personas mayores
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José Luis Rodríguez-Díez
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@jlroddie
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Resumen
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Lanpandemia del COVID-19 ha incidido, especialmente, en las personas mayores quenviven en residencias en toda Europa. Varios factores explican esta elevadanincidencia: el tamaño y arquitectura, los recursos, las medidas adoptadas ennlos primeros momentos y la elevada edad de las personas mayores institucionalizadas.nSe plantea el debate sobre el carácter público o privado de estos centros. Ennesta tesitura la Pedagogía Social toma un papel esencial y fundamental ya que sennos presenta una oportunidad única e irrepetible de aprender de nuestrosnerrores a todos los niveles, político, social y personal.
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Descriptores:nCOVID-19; Residencias para personas mayores; Pedagogía Social; EducaciónnSocial.
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Afirmarnque la pirámide de población de España continúa su proceso de envejecimiento nones nada nuevo. Según los datos del Padrón Continuo del Instituto Nacional denEstadística (INE) a 1 de enero de 2019 había 9.057.193 personas mayores de 65naños, un 19,3% sobre el total de la población (47.026.208) (Dato definitivosnpublicados el 27-12-2019) y en las próximas décadas, 30 y 40 especialmente, lancifra de mayores de 65 años se verá incrementada de forma notable con lanllegada a la vejez de las voluminosas cohortes nacidas durante el baby boomndel siglo XX (Pérez Díaz; Abellán; Aceituno y Ramiro, 2020).
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Asínmismo, el volumen de negocio dirigido a las personas mayores crece de formanexponencial, especialmente en el sector de las residencias para mayores donde enn2019 la facturación de las empresas gestoras de residencias alcanzó los 4.650nmillones de euros, según se recoge en el estudio del Observatorio Sectorial DBKnde INFORMA y se preveía un aumento hasta situarse en unos 4.850 millones enn2020. En 2019 el número de centros residenciales para mayores en nuestro país erande 5.417. De ellos 3.844 con titularidad privada y 1.573 eran de carácternpúblico como informa “Envejecimiento en red”. El número de plazas ofertadas sendistribuye en 271.696 plazas en las de titularidad privada y 101.289 en las públicas,nque hacían un total de 372.985 plazas.
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Estosndatos nos llevan a reflexionar si cuando el sector público no cubre unannecesidad, surge la iniciativa privada entendida como negocio.
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Sinnembargo, ni en nuestros sueños más extraños podíamos haber imaginado que unnvirus paralizara el mundo y afectara especialmente a las personas mayores quenviven en residencias, causando verdaderas tragedias en algunas de ellas. Anfecha 8 de mayo de 2020 habían fallecido 17.608 personas en estos centros lonque supone el 67% del total de fallecidos notificado oficialmente por elnMinisterio de Sanidad, aunque también hay muchos centros sin un solo caso “peronuna vez que entra el virus, es fácil que se expanda” como afirma JosebanZalakain director del Centro de Documentación y Estudios SiiS y experto ennservicios sociales que supervisa, junto a otros investigadores europeos, lasncifras sobre mortalidad en estos centros. (El País, 2020)
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Estanpandemia ha destapado el desconocimiento general sobre las residencias denmayores y la dispersa y escasa información sobre ellas a todos los niveles:nsocial, político y sanitario, dañando la imagen y el buen hacer de la mayoríande estas instituciones y del personal que en ellas trabaja.
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Antenestos datos, la Fiscalía General del Estado, a través del Fiscal Delegado paranla protección y defensa de los derechos de las personas mayores y de la red denFiscalías Provinciales, a fecha 8 de mayo de 2020, ha abierto 176 diligenciasnciviles y 143 penales en relación con el amparo de los derechos individuales yncolectivos de estas personas «en situación de vulnerabilidad».
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Españanno ha sido una excepción en Europa ya que un informe publicado por el CentronEuropeo para el Control y la Prevención de Enfermedades afirma que un elevadonnúmero de estos centros se ha visto afectado en Europa. Los fallecimientos ennpaíses como Noruega o Bélgica suponen más de la mitad de todos los casos y ennFrancia más de un tercio de la mortalidad por COVID-19 se concentra en residenciasnde mayores.
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SegúnnZalakain (El País, 2020), tres factores determinan la incidencia del COVID-19nen las residencias de mayores: 1º. El tamaño y diseño arquitectónico de lanresidencia, si tenía habitaciones individuales o compartidas y si se podíansectorizar. 2º. Los recursos con los que cuenta, como ratio de profesionales,nformación o remuneración y 3º. Qué medidas se adoptaron una vez se inició lanepidemia. Con respecto a estos factores añadiríamos que la principalncaracterística demográfica de las residencias es que la poblaciónninstitucionalizada está fuertemente envejecida ya que el 79% de toda lanpoblación que vive en residencias tiene más de 80 años lo que supone,ngeneralmente, otras patologías previas y limitaciones para las actividades denla vida diaria por lo que las interacciones del personal con ellos tienen quenser más cercana y suelen pasar mucho tiempo en entornos cerrados y connpoblación igualmente vulnerable.
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Lanalta mortandad en las residencias para personas mayores ha reabierto el debatensobre la titularidad de las residencias en España y desde algunos sectores senreclama que las residencias sean públicas pues han relacionado titularidadnprivada con mortandad, como afirmó Juan Carlos Monedero en el Canal 22 de lantelevisión púbica mexicana “de los 22.500 fallecidos, prácticamente la mitadnson ancianos que han fallecido en residencias de ancianos privadas o de gestiónnprivada”. Sin embargo, la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), quenrepresenta al 80% del sector, aseguraba que sus centros tenían 2.200 camas de Unidadnde Cuidados Intensivos (UCI) vacías en todo el país en los peores momentos denla crisis a pesar de que el decreto de estado de alarma declarado por elnGobierno en virtud del real decreto (463/2020, de 14 de marzo) aprobado por elnConsejo de Ministros pone «todos los medios sanitarios civiles ynmilitares, públicos y privados» a disposición del ministerio de Sanidad.
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Másnallá de la actuación de la Fiscalía y de la utilización partidista de los datosnde fallecidos en residencias de personas mayores se hace necesaria por parte denlos Estamentos implicados una estricta inspección de todas ellas parangarantizar la calidad de vida de los y las usuarios y usuarias unificandoncriterios para desarrollar la Ley de la Dependencia (Ley 39/2006, de 14 dendiciembre) de igual manera en todas las Comunidades Autónomas.
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Yna nivel personal y social una profunda reflexión sobre qué estamos haciendo connnuestros mayores. La postura de países como Bélgica u Holanda que optan por no tratarna los más mayores ni a los más débiles en los hospitales y el documento de lanGeneralitat catalana que proponía no ingresar a los mayores de 80 años en lanUCI son, desde los aspectos éticos y morales, inaceptables además deninconstitucionales en el caso de la Generalitat (artículo 14 de la Constituciónnespañola).
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Ennla historia de la humanidad no se había producido una situación similar a lanque estamos viviendo en el mundo entero, por tanto, es una oportunidad única enirrepetible de aprender de nuestros errores como sociedad y como individuos. Ennesta tesitura la Pedagogía Social toma un papel esencial y fundamental para quengrupos de pedagogos y pedagogas se preparen y puedan poner sobre la mesa las herramientasny las estrategias para comenzar la nueva época que se avecina. Hay quendesbancar, de una vez por todas, las connotaciones negativas del envejecimientonbiológico que identifican aumento de la edad con deterioro, decadencia enimproductividad y que están asentadas en esquemas del siglo pasado no superadosntodavía ya que esto propicia la invisibilidad de lo que ocurre dentro de losncentros residenciales para personas mayores.
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Nones el momento de debatir entre el carácter público, concertado o privado de lasnresidencias para personas mayores; ya habrá tiempo, ahora es el momento denponernos todos a trabajar para mejorar las residencias de mayores y la calidadnde vida de sus usuarios y usuarias, ahora es el momento de la Educación Social,ncomo afirma Sergio Fernández presidente del Colegio Oficial de Educadoras ynEducadores Sociales de la Comunidad de Madrid “es necesario tanto transmitir anlas administraciones públicas las situaciones de precariedad y limitación quense han vivido y se siguen viviendo en los recursos, programas y servicios, ynque pueden ser mejoradas, como aprovechar las oportunidades que esta situaciónnde emergencia no sólo sanitaria y económica, sino social, ha visualizado enntorno a la garantía del derecho a la Educación Social como servicio esencialnpara la ciudadanía”.
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Referenciasn
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· nAlianzande la Sanidad Privada en España: https://aspesanidadprivada.es/
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· nConstitución española: https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1978-31229
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· nEl País (28 de abril de 2020). La pandemia golpea a lasnresidencias de mayores de toda Europa. Recuperado de:
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· nEntrevistana Juan Carlos Monedero en Canal 22 de México:
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https://www.youtube.com/watch?v=dqQsHrxLaIw
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· nEnvejecimiento en red: http://envejecimientoenred.es/
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· nINE:nhttps://www.ine.es/
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· nLeyn39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención anlas personas en situación de dependencia:
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https://www.boe.es/eli/es/l/2006/12/14/39/con
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· nObservatorionSectorial DBK: https://www.dbk.es/
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· nPéreznDíaz, J., Abellán, A., Aceituno, P. y Ramiro, D. (2020). “Un perfil de lasnpersonas mayores en España, 2020. Indicadores estadísticos básicos”. Madrid,nInformes Envejecimiento en red 25. [Fecha de publicación: 12/03/2020].http://envejecimiento.csic.es/documentos/documentos/enred-indicadoresbasicos2020.pdf
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· nPortalnde la Educación Social en España (EDUSO): http://www.eduso.net/
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· nRealndecreto (463/2020, de 14 de marzo) Decreto de estado de alarma
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https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2020-3692
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